Reportan caída de ingresos de hasta 50 por ciento con la nueva lesgislación, dificultades para acceder a prestaciones y nuevas cargas fiscales que reducen sus ganancias
A nueve meses de la entrada en vigor de la Reforma Laboral de Plataformas Digitales, repartidores en Puebla que laboran para Uber Eats, Didi Food y Rappi aseguran que la legislación no ha generado beneficios tangibles: las prestaciones prometidas siguen siendo de difícil acceso y enfrentan nuevas cargas fiscales por concepto de ISR e IVA que reducen aún más sus ganancias. Además, desde 2020 a la fecha, sus ingresos cayeron a la mitad, de 600 a 300 pesos diarios en promedio, expuso Rodrigo Montes Ramírez, secretario de Comunicación de la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación (UNTA).
estacó que uno de los principales problemas es la falta de certeza en los ingresos, ya que el pago depende de algoritmos variables entre plataformas; por ello, año con año han disminuido las tarifas y ahora los repartidores deben recorrer más kilómetros para ganar lo mismo que antes.
Aunque la reforma planteaba reconocer la relación laboral subordinada, garantizar acceso a seguridad social y otorgar prestaciones como aguinaldo, vacaciones y utilidades, los trabajadores afirman que la realidad es distinta: hoy perciben hasta un 50 por ciento menos de ingresos, deben cumplir con condiciones complejas para acceder a servicios médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y, además, enfrentan nuevas cargas fiscales —como el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA)— que reducen aún más sus ganancias.
Tras estas quejas, la Alianza In México, integrada por DiDi, Uber, Rappi e inDrive, informó por medio de una postura que están comprometidos con el cumplimiento cabal de la reforma laboral y con garantizar que ningún conductor o repartidor que cumpla los requisitos quede fuera de la seguridad social.
No ha dado resultados
Según Montes Ramírez, la reforma ha implicado nuevas deducciones: ahora les descuentan alrededor de 2.5 por ciento para el IMSS, además del ISR e IVA, que representan cerca del 11 por ciento por pedido.
Pese a ello, el acceso a la seguridad social está condicionado a alcanzar al menos un salario mínimo mensual, que en 2026 es de 9 mil 582.47 pesos, lo que, tras los descuentos, resulta complicado de lograr.
Desde su perspectiva, las deducciones —sumadas a un fenómeno multifactorial— han provocado que los ingresos de los repartidores cayeran un 50 por ciento entre 2020 y 2026, al pasar de 600 a 300 pesos diarios en promedio.
Entre los factores que han influido también se encuentran la sobreoferta de repartidores, la competencia entre plataformas que reducen tarifas para mantenerse en el mercado y la entrada de nuevas aplicaciones que intensifican esa competencia.


